Pentecostés.
Lo mismo que el Espíritu Santo descendió sobre Jesús en su bautismo para investirle de su misión de salvación en medio de los hombres, así también viene sobre los Apóstoles, reunidos en Jerusalén en Pentecostés, en conformidad con la promesa que Jesús les hizo en el momento de la Ascensión, al confiarles su misión : "vosotros recibiréis una fuerza, cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros , y de este modo seréis mis testigos en Jerusalén, en Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra. (Hechos de los Apóstoles 1,8)
¿Qué es la Vigilia de Pentecostés?
La Vigilia de Pentecostés es una celebración litúrgica que la Iglesia vive en la noche previa a Pentecostés, para prepararse espiritualmente a recibir el don del Espíritu Santo, tal como lo hicieron los discípulos reunidos con María en el Cenáculo.
🕊️ Qué es y qué significa
La vigilia es un tiempo de espera orante, inspirado en el relato de Hechos 2,1-4, donde el Espíritu Santo desciende sobre los apóstoles. Su sentido es:
• Reavivar la fe en la acción del Espíritu Santo.
• Pedir sus dones (sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios).
• Renovar la vida interior y comunitaria.
• Unirse a la Iglesia universal, que celebra su “cumpleaños” en Pentecostés.
Según fuentes litúrgicas, Pentecostés es una fiesta que tiene su origen en la antigua “fiesta de las semanas” judía, celebrada cincuenta días después de la Pascua, y que en el cristianismo se convierte en la fiesta de la efusión del Espíritu Santo sobre la Iglesia naciente .
🕊️ Cómo se celebra normalmente
Aunque puede variar según cada comunidad, la vigilia suele incluir:
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- Ambiente de silencio y oración. • Invocaciones al Espíritu Santo (Veni Creator, Veni Sancte Spiritus).
- Salmos y cantos meditativos.
- Oración comunitaria por la Iglesia y el mundo. • Gesto simbólico, como encender velas desde un cirio, signo de la luz del Espíritu.
• Lecturas bíblicas que recorren la historia de la salvación.
El Vaticano describe esta vigilia como un momento en que la Iglesia se reconoce unida por el Espíritu, que “renueva la faz de la tierra” y hace de los creyentes un pueblo en camino, movido por la sinodalidad y la misión.
